Cocina Cosmética

Cómo preparar un serum capilar casero para el pelo encrespado

2026.09.14
Cómo preparar un serum capilar casero para el pelo encrespado

Aquella mañana de agosto en la costa mediterránea fue el detonante. La humedad era tan espesa que se podía masticar, y mi pelo, que ya de por sí tiene voluntad propia, decidió transformarse en una especie de nube electrificada nada más cruzar el umbral de la puerta. Llevaba puesto un serum carísimo, de esos que prometen milagros en frascos dorados, pero lo único que conseguí fue una melena que se sentía pegajosa y, a la vez, totalmente descontrolada.

Mi pelea contra el encrespamiento (y por qué las siliconas me fallaron)

Llevo años peleándome con el frizz. Durante mucho tiempo, mi solución fue comprar cualquier cosa que dijera "anti-encrespamiento" en la etiqueta. Pero, a medida que empecé a interesarme por lo que realmente metía en mis botes en la encimera de la cocina, me di cuenta de que la mayoría de esos productos comerciales son básicamente siliconas insolubles. Sí, te dejan el pelo brillante un rato, pero lo que hacen es maquillar el daño, creando una capa plástica que impide que el pelo respire y que, a la larga, lo deja más seco que la paja.

Mano vertiendo aceite vegetal con un cuentagotas en un frasco pequeño

Desde finales de noviembre del año pasado, me propuse encontrar una alternativa que funcionara de verdad, usando solo aceites vegetales que mi pelo pudiera absorber. Quería algo que no solo evitara que me viera como un león al salir de casa, sino que nutriera la fibra desde dentro. Fue un proceso de ensayo y error que duró hasta finales de este verano, unos diez meses de probar mezclas, proporciones y texturas mientras mi familia me miraba con cara de "¿otra vez con los aceites, mamá?".

El laboratorio en mi encimera: aciertos y desastres

No os voy a mentir: mis primeras pruebas fueron un cuadro. A mediados de marzo, se me ocurrió que el aceite de ricino, por ser tan denso, sería ideal para domar los pelitos rebeldes. Error total. Aquella vez que usé demasiado aceite de ricino y mi pelo parecía una mancha de petróleo, obligándome a lavarlo tres veces seguidas para poder salir a la calle sin parecer que no me había duchado en un mes. El ricino es maravilloso, pero en el pelo hay que usarlo con una mano muy, muy ligera.

Aprendí que la clave no es poner grasa por poner, sino buscar aceites que tengan una estructura similar a lo que nuestro cuerpo produce. Por ejemplo, el aceite de jojoba no es técnicamente un aceite, sino una cera líquida. De hecho, la Simmondsia chinensis tiene una composición de ésteres de cera del 97%, lo que la hace casi idéntica al sebo humano. Por eso, cuando te lo pones, el cuero cabelludo y la fibra lo aceptan sin dramas, sin dejar ese residuo aceitoso que tanto odiamos.

Aceite de jojoba puro y semillas de jojoba en un ambiente rústico

Los ingredientes que de verdad funcionan

Después de esas tres semanas de uso iniciales en las que fui ajustando las cantidades, descubrí al verdadero protagonista de esta historia: el aceite de semilla de brócoli. Suena a que vas a oler a ensalada, lo sé, pero es el secreto mejor guardado de la cosmética natural. Se le conoce como la "silicona vegetal".

¿Por qué funciona tan bien? Por su contenido de ácido erúcico, que ronda el 45-50%. Este ácido graso es el responsable de dar ese deslizamiento y brillo sedoso que solemos asociar con los productos de peluquería, pero sin ocluir la fibra capilar. Es ligero, se absorbe de maravilla y, si lo mezclas bien, el aroma vegetal desaparece por completo.

Para mi receta definitiva, que es la que he estado usando religiosamente estos últimos meses, decidí combinar estos tres mosqueteros: el brócoli para el brillo, la jojoba para la estructura y un toque de argán para la nutrición profunda. Al ser una mezcla anhidra (es decir, que no lleva agua), tiene la ventaja de que no necesita conservantes potentes. Es una formulación muy segura para hacer en casa, ya que no se va a estropear fácilmente por bacterias si mantenemos el frasco bien cerrado.

Semillas de brócoli y su aceite esencial conocido como silicona vegetal

Cómo preparar tu propio serum capilar (Paso a paso)

Para esta receta, suelo usar la capacidad estándar de frascos de vidrio para serums, que es de 30 ml. Es el tamaño perfecto para que no se te rancee el aceite antes de terminarlo y para que quepa en cualquier neceser. Si estás empezando, te recomiendo que eches un vistazo a cómo montar un taller de cosmética natural en casa de forma sencilla, porque tener tus utensilios limpios y organizados te ahorra la mitad de los líos.

La preparación es tan simple como mezclar todo en el frasco y agitar con ganas. No hay que calentar nada, no hay que batir hasta que te duela el brazo. Es cosmética de cocina pura y dura. Eso sí, antes de embadurnarte toda la cabeza, haz siempre una prueba de parche: ponte una gota en la parte interna de la muñeca o detrás de la oreja para asegurarte de que no te da reacción. Cada piel y cada pelo son un mundo.

Frasco de serum capilar terminado en una encimera de cocina soleada

El truco para que el aceite no te seque el pelo

Aquí es donde la mayoría de la gente mete la pata, y yo fui la primera durante mucho tiempo. Tendemos a pensar que el aceite hidrata, pero la realidad es otra: el aceite sella. Si te pones este serum sobre el pelo seco como la mojama, lo que vas a hacer es crear una barrera que impedirá que entre la humedad exterior, sí, pero también estarás dejando el pelo seco por dentro. A largo plazo, los aceites naturales pueden deshidratar tu cabello si no aplicas primero una base acuosa.

Mi truco, que descubrí después de ver que mi pelo se sentía un poco "crujiente" tras usar aceites varias semanas seguidas, es aplicarlo siempre sobre el pelo ligeramente húmedo. O mejor aún, ponerme un poco de gel de aloe vera o simplemente pulverizar un poco de agua antes del serum. De esta forma, el aceite atrapa esa humedad y la mantiene dentro de la cutícula. Es la diferencia entre un pelo brillante y elástico y un pelo que parece de plástico.

Si algún día te pasas con la cantidad (que nos ha pasado a todas), siempre puedes recurrir a un truco rápido. Yo suelo tener a mano un poco de champú en seco casero para absorber el exceso de grasa en las raíces si se me ha ido la mano con el serum cerca del cuero cabelludo.

Aplicación de serum capilar casero en las puntas del cabello húmedo

Resultados tras diez meses de pruebas

Mirando hacia atrás, desde que empecé en noviembre hasta hoy, mi rutina ha cambiado por completo. Ya no uso planchas a diario para domar el encrespamiento; con tres gotas de este serum (literalmente tres, no hace falta más) mi pelo se asienta y brilla de una forma natural que nunca conseguí con los productos de supermercado. La satisfacción de saber exactamente qué hay dentro de ese frasco de 30 ml no tiene precio.

Es un gesto pequeño, pero muy potente. Al final, la cosmética natural no va de fórmulas magistrales complicadísimas, sino de entender cómo se comportan los ingredientes en tu propia piel y pelo. Este serum es el ejemplo perfecto de que, con un par de aceites bien elegidos y un poco de paciencia para ajustar las cantidades, puedes jubilar un montón de botes de plástico de tu baño. Si te animas a probarlo, recuerda: empieza por poco y escucha a tu pelo. Él te dirá si necesita más jojoba o si el brócoli es su nuevo mejor amigo.