Cocina Cosmética

Paulina Cuesta

Redacción de Cocina Cosmética

Sobre la autora

Me llamo Paulina y tengo poco más de treinta años. Vivo en Zaragoza, en el barrio de Las Fuentes, en un piso de alquiler cuya cocina se ha convertido, sin que nadie lo planeara, en el espacio donde paso más horas entre semana.

El punto de partida, hace cuatro años, fue una crema hidratante de supermercado. Le di la vuelta al tarro para leer los ingredientes y no entendí nada de lo que ponía. No era ignorancia, era que esa lista no decía nada sobre lo que el producto hacía de verdad. Dejé el tarro donde estaba, llegué a casa y busqué si podía hacer algo yo misma con ingredientes que pudiera entender. La primera vez fue un desastre: el bálsamo de labios quedó duro como piedra porque me pasé de cera de abeja. Un jabón de avena se desmoronó al desmoldar. Fui apuntando todo, y ahí está la diferencia entre el primer año y el cuarto: un cuaderno con proporciones, temperaturas, tiempos y correcciones para cada lote, más una larga lista de lo que no volvería a hacer.

Mi vecina del rellano, Bibiana Merino, fue la primera en pedirme algo a probar. Llamó a la puerta un día preguntando a qué olía tan bien el piso, y desde entonces prueba casi todo lo que sale de esta cocina antes de que publique nada. Tiene piel mixta que no tolera el alcohol en ninguna concentración y opiniones muy concretas sobre textura. Sus notas escritas a bolígrafo en un post-it pegado al bote vacío me han ahorrado más de un error en la siguiente hornada.

Lo que sé de formulación lo aprendí con la práctica: leyendo, haciendo la prueba en el interior del antebrazo antes de acercarme a la cara, y volviendo a empezar cuando algo no cuajó. La química y la dermatología me quedan grandes, y no pretendo otra cosa. Cuando en este blog digo que algo funciona, significa que lo usé durante semanas en mi piel y en la de personas cercanas, no que lo avale ningún título.

Escritos por Paulina Cuesta

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