Cocina Cosmética

Lo que aprendí al hacer serum facial casero para piel seca

2026.06.07
Lo que aprendí al hacer serum facial casero para piel seca

Se me pela la piel de la nariz y las mejillas aunque me haya puesto crema hace nada. Tengo la piel seca todo el año, no solo en invierno, y llevaba tiempo dándole vueltas a montarme un serum casero de cosmética natural que de verdad hiciera algo, en vez de otro bote más acumulando polvo en el estante del baño.

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El hartazgo de las etiquetas que no entendía

Cogí el bote de mi crema de toda la vida y me puse a leer la lista de ingredientes letra por letra. Había más de cuarenta palabras que ni sabía pronunciar, y ninguna me explicaba por qué mi piel seguía tirante después de aplicármela. Le echas un ojo al INCI de cualquier tarro y parece sacado de un examen de química; no hace falta descifrarlo entero para elegir bien, pero sí ayuda saber por dónde empezar a leerlo.

Decidí que si mi piel pedía grasa, se la iba a dar, pero de la que yo eligiera. Sin darle más vueltas, desempolvé un bote de aceite de rosa mosqueta y otro de jojoba que tenía guardados de otra chapuza anterior.

Lo que probé antes de ensuciarme las manos

Antes de mancharme las manos en la cocina, ya había probado el camino fácil: colágeno en polvo todas las mañanas, mezclado con el café, durante cuatro meses seguidos. Ninguna diferencia real en la piel, ni de lejos la que prometía el bote. Fue ese chasco, más que cualquier vídeo bonito de internet, lo que me hizo mirar los aceites con otros ojos.

¿Por qué un aceite portador y no cualquier aceite de la despensa?

Un aceite portador es, básicamente, el aceite base que usas para diluir activos o aplicar directamente sobre la piel, sin que reaccione con nada más. La rosa mosqueta se porta como el aceite de oliva virgen que usas para freír pescado: cuanto más puro y menos refinado, más huele a lo que es, y más rápido se pone rancio si no lo guardas en un sitio oscuro. La de jojoba, en cambio, no es un aceite en el sentido estricto, sino una cera líquida, y por eso se parece más a la grasa que ya fabrica tu propia piel que a cualquier aceite de cocina. Nada que ver, además, con hacer una pastilla de jabón, donde el aceite reacciona con la sosa y se transforma en otra cosa: aquí el aceite se queda tal cual, solo mezclado con lo demás.

Aceite de rosa mosqueta vertiéndose en un frasco de vidrio para serum casero de piel seca

Si quieres profundizar en cómo combinar aceites portadores, humectantes y activos sin que se te vaya de las manos, a mí me vino muy bien Cosmética Natural [Mejor opción para empezar]; me ahorró bastante ensayo y error de los primeros meses.

Cuando el agua y el aceite se llevan a matar

Mi primer intento de meterle algo de agua al bote de aceites fue un desastre en toda regla. Añadí un chorrito de agua destilada, agité con fuerza pensando que el brazo bastaría, y a los cinco minutos tenía una capa transparente abajo y otra amarilla arriba, como una vinagreta mal ligada. Ahí aprendí, a las bravas, que el agua y el aceite no se llevan bien por mucho que los sacudas: si quieres que se queden juntos hace falta algo más que ganas y un frasco cerrado.

Mezcla de agua y aceite separada al hacer un serum casero para piel seca

Serum sin agua: aceite puro sobre piel húmeda

A diferencia de una crema, un serum de este tipo se puede saltar la emulsión entera: aceite portador puro, aplicado sobre la piel todavía húmeda después de lavarte la cara, es lo único que hace falta para que se reparta bien y no deje esa sensación de plástico. El agua que ya tienes en la piel ayuda a que el aceite se extienda fino en vez de quedarse encima como una capa pesada.

Si ya le has cogido el punto a esto y quieres ir más allá de hacerlo para ti misma, ahí entra un terreno bastante distinto, cosas como Inicia tu Negocio de Skincare, aunque yo, de momento, prefiero quedarme en mi cocina, haciendo tandas para mi familia y para quien me las pide. Para quien busque en cambio la textura completa de una emulsión estable, ya conté en mi artículo sobre cómo hice mi primera crema hidratante natural por qué esos porcentajes tienen su miga.

Mi serum casero para piel seca, paso a paso

Mi versión con agua de rosas es la que más repito en casa cuando quiero un serum con más chicha. Lleva una base de agua de rosas, glicerina vegetal como humectante y mi mezcla de siempre de rosa mosqueta y jojoba.

Glicerina vegetal en un cuenco, humectante clave de un serum casero de piel seca

El orden importa más de lo que parece: primero mezclas la glicerina con el agua, y luego vas metiendo los aceites poco a poco mientras bates, no al revés. Yo uso un mini espumador de leche de esos baratos que venden en cualquier bazar, y hace un trabajo de cine.

Mezclando un serum facial casero para piel seca con un mini espumador eléctrico

Si le metes algún aceite esencial, no te pases del uno por ciento para la cara; yo uso una gota de lavanda en toda la tanda y con eso sobra. Pásate de la cuenta y puedes acabar con la cara ardiendo como si te hubieras frotado con guindilla. En un bálsamo labial la proporción de cera es la que manda; aquí, sin cera de por medio, el equilibrio depende del aceite portador y de cuánta agua le metas.

¿Cuánto aguanta tu serum en la nevera?

Aquí va la regla que me habría ahorrado más de un susto si la hubiera sabido desde el principio: en cuanto un preparado lleva agua, agua floral o aloe vera, necesita un conservante de verdad para frenar que le crezcan bacterias u hongos. Si te quedas solo con aceites puros, mantecas o un bálsamo sin gota de agua, no hace falta conservante ninguno. Como no quería meterle conservantes químicos fuertes a la versión con agua de rosas, la mía dura entre tres y siete días en la nevera, ni uno más; hago tandas pequeñas, como quien hace una salsa fresca para un par de días.

Antes de untarte la cara: la prueba de parche

Una amiga que vive en Madrid y corre maratones populares los fines de semana, casi siempre por el Retiro, me preguntó una vez si el serum también servía para la piel que castiga el viento después de un entreno largo. Le dije que sí, siempre que se lo aplicara con la piel aún húmeda y probara antes en el interior del brazo, porque que algo sea natural no significa que no te vaya a sentar mal. La prueba de parche la hago con cualquier ingrediente nuevo, sin excepciones, y espero al menos un día entero antes de acercármelo a la cara.

Frasco de serum facial casero para piel seca terminado en un estante de baño

La lección que me llevo del serum casero

Hacia la cuarta semana de usar el serum casi cada noche, el tacto ya era distinto: recién mezclado y todavía tibio, se sentía más sedoso en los dedos que cualquier crema comprada que hubiera probado antes. Si tu piel es seca, la lección que me llevo no es la receta exacta, sino el orden de las preguntas: primero decide qué aceite portador te conviene y cuánta agua quieres meter, y el resto de la fórmula se acomoda casi solo.